sábado, 10 de febrero de 2018

La Sentadilla (la reina de todos los ejercicios)



"La sentadilla ha sido, durante mucho tiempo, el ejercicio más importante y a la vez el más incomprendido en todo nuestro arsenal de entrenamiento. La sentadilla, realizada con su rango de movimiento completo, es el ejercicio más útil que se puede realizar en la sala de pesas, y nuestra herramienta más valiosa al momento de generar fuerza, potencia y masa muscular.”


A la sentadilla se le considera, erróneamente, un ejercicio de piernas. La verdad es que la sentadilla, correctamente realizada, trabaja y fortalece casi todos los músculos del cuerpo: los brazos y hombros que sostienen la barra en la espalda, el tronco y los abdominales que estabilizan la espina dorsal, los glúteos y las piernas, que mueven al cuerpo entero y a la barra sobre éste. Dentro del gimnasio, la sentadilla es indudablemente el ejercicio más costo-efectivo de todos. Pero más allá de su eficiencia, quizás lo más valioso de las sentadillas es el hecho de que generan equilibrio y balance entre los músculos del cuerpo.

Imaginemos una persona que entra al gimnasio y decide entrenar sus piernas. Se encuentra con un press de piernas, una máquina multipower, máquina de cuádriceps, curl de femoral, máquina de gemelos… Siguiendo la ficha que le dan los monitores, realiza religiosamente su rutina utilizando todos estos artilugios. Esta persona aún no se ha dado cuenta de que si hiciera sentadillas trabajaría TODOS los mismos músculos (y muchos más) de los que, de modo aislado, trabajaría utilizando dichas máquinas. No solo eso, sino que además los trabajaría de manera conjunta, al unísono y de la manera en que han evolucionado para trabajar. En palabras simples, hacer sentadillas genera sinergia y coordinación entre los músculos, potenciando su fortalecimiento de manera proporcional y equilibrada. Por tal motivo, ser fuerte en sentadillas ayuda a mejorar tu performance (y a prevenir dolores y lesiones) en actividades como correr, saltar, andar en bicicleta, trepar, agacharse, cargar cosas pesadas, subir escaleras... No es sorpresa que muchos atletas (de múltiples disciplinas) elijan la sentadilla como ejercicio clave para mejorar su nivel de atletismo.


Seguro que no te imaginas lo fuerte que tú (o cualquier persona) puede llegar a ser en sentadillas. La fuerza está inscrita en nuestros genes y con un entrenamiento adecuado ésta puede ser alcanzada. Unas imágenes hablarán más que mil palabras, por lo que os dejo aquí algunos ejemplos de fuertes levantadoras y levantadores:

Daniela Melo, powerlifter, rompió el record mundial femenino en sentadillas en categoría junior. Aqui la vemos casualmente moviendo 205 kg.
Lídia Valentín, campeona mundial del halterofília por parte de España, utiliza la sentadilla como ejercicio para aumentar su fuerza y su performance en su deporte. Aquí la vemos moviendo 170 kilitos.


Mat Fraser, crossfitter y ganador de los Crossfit Games, aquí levantando 220kg. La sentadilla es un movimiento importantísimo para todas las disciplinas atléticas. Es Crossfit no es una excepción.

Existen diversas variantes de la sentadilla, las más conocidas siendo la sentadilla con barra alta (high-bar squat), sentadilla con barra baja (low-bar squat) y la sentadilla frontal (front-squat). El high-bar squat y el front squat son utilizados tradicionalmente por los halterófilos para ganar la fuerza y flexibilidad necesarias para realizar correctamente sus dos ejercicios de competición, el snatch y el clean & jerk. Estas dos variantes mantienen el tronco del atleta erguido durante el descenso y colocan mayor énfasis en los glúteos y los cuádriceps.

No obstante, el low-bar squat, preferido por los powerlifters, nos permite reclutar, con mayor eficiencia, a los isquiotibiales y la espalda baja, además de los glúteos y cuádriceps. Durante su ejecución, el tronco del atleta se encuentra inclinado hacia al frente, de manera similar al peso muerto, entrenando así más los abdominales y los músculos erectores de la espina dorsal. Nos permite extraer mayor potencia de los fuertes músculos de la cadera, en comparación a las otras dos variantes, y por ende mover un peso mayor. Es por estas razones que en el programa Starting Strength se utiliza el low-bar squat.

Las tres variantes. De izquierda a derecha, el front-squat, con la barra al frente del cuerpo, el high-bar squat, con la barra sobre los trapecios, y el low-bar squat, con la barra baja en la espalda. En Starting Strength se utiliza el low-bar squat.


EL LOW-BAR SQUAT: Un tutorial


1. La posición de la barra

La diferencia principal entre el low-bar squat y el high-bar squat es la posición de la barra en la espalda. Mientras que el en high-bar squat la barra se apoya en la parte alta del trapecio, en el low-bar squat la barra se coloca un tanto más abajo, específicamente debajo de la espina de la escápula, apoyando así el peso en los deltoides traseros. La mejor manera de encontrar la posición correcta de la barra es encontrar primero la espina de la escápula. Nuestras escapulas tienen una espina horizontal de hueso que se puede palpar con los dedos si estiramos la mano opuesta alrededor del cuello. La barra ha de colocarse directamente debajo de esta protuberancia de hueso.

La espina de la escápula es una protuberancia horizontal de hueso. Se puede sentir con los dedos si estiramos la mano alrededor del cuello. En el low-bar squat, la barra ha de colocarse justo debajo de esta protuberancia.
Cuando la barra es colocada debajo de la espina de la escápula, el peso se apoya en los deltoides traseros. Un amigo puede ser útil al momento de encontrar la posición correcta las primeras veces, mientras se aprende este ejercicio.

2. El agarre

Por defecto, la mejor manera de agarrar la barra es con el pulgar por encima y con la muñeca en posición neutral. Esta posición puede parecer insegura en primera instancia, pero es en realidad bastante segura y, con un poco de práctica, se pueden manejar grandes pesos de esta manera. Con las manos en posición y la barra correctamente colocada bajo la espina de la escápula, atornillamos la barra en su sitio sacando el pecho y subiendo ligeramente los codos. Como he dicho, puede que tome un poco de práctica, pero luego de un par de sesiones nos sentiremos muy confortables en esta posición.

El agarre correcto en el low-bar squat es uno donde el pulgar se coloca por encima de la barra. Esto libera tensión de la muñeca y permite que ésta se mantenga en una posición neutral. Atornillamos la barra en posición sacando el pecho y girando los codos hacia arriba. Con un poco de práctica esta posición se vuelve mas natural.

3. Los pies

El ancho de los pies variará ligeramente de persona a persona. La posición más comúnmente utilizada es con los pies ligeramente más afuera que los hombros, con los dedos de los pies apuntando aproximadamente 30 grados hacia afuera. Esta ancho funcionará para el 90% de las personas. No obstante, una persona con las piernas muy largas puede beneficiarse abriendo los pies un poco más. Se habrá de experimentar con distintos anchos y elegir el que se sienta mejor.

El ancho de los pies durante la sentadilla ha de ser uno ligeramente mayor al ancho de los hombros. Somos libres de experimentar un poco con el ancho y la rotación de los pies hasta encontrar la posición que más nos favorezca.

4. La mirada

Se ha de elegir un punto en el suelo, aproximadamente 1 metro al frente nuestro. Durante todo el ejercicio hemos de mantener la mirada fijamente puesta en este punto. Es preferible mirar al suelo (en vez de hacia al frente o hacia arriba) por dos razones. Primero, el suelo está siempre inmóvil y a la misma distancia, por ende, se convierte en una constante (en vez de una variable), incluso si cambiamos de rack o de gimnasio. Segundo, el cuello (la espina cervical) se mantiene en una posición neutral durante el descenso si miramos hacia el suelo. Si la posición del cuello se mantiene neutral, la posición de la espina dorsal también tenderá a mantenerse neutral y estable durante el ejercicio, y eso es lo que queremos.

No obstante, lo peor que podemos estar mirando durante la sentadilla es nuestro propio reflejo en un espejo. Mirarnos en el espejo genera una propiocepción errónea en función de nuestra propia imagen reflejada. No queremos eso. En cambio, lo que queremos es que nuestra propiocepción, al momento de realizar la sentadilla, se genere desde la información que recibimos desde nuestro sentido del equilibrio, de la sensación que genera nuestro propio cuerpo en el espacio, desde cómo sentimos el peso en la espalda y desde cómo sentimos el peso en nuestros pies.


La mirada ha de mantenerse dirigida hacia un punto fijo en el suelo, aproximadamente 1 metro al frente nuestro. Esto nos dará un punto de referencia consistente entre sesión y sesión, independientemente del lugar donde nos encontremos.

5. La respiración

Es crítico, para asegurar la estabilidad del tronco, tomar una amplia bocanada de aire, llenar nuestros pulmones lo más posible y apretar nuestros músculos abdominales antes de comenzar a descender. Así aumentaremos la presión dentro del tronco y la mantendremos elevada hasta haber vuelto a subir. Una vez arriba soltaremos el aire y repetiremos el proceso. Esto se conoce como la Maniobra de Valsava y es la manera natural e instintiva en la que los humanos utilizamos la respiración para asistir en la estabilización de la espina dorsal. Seguramente es algo que ya haces, instintivamente, al momento de levantar algún objeto pesado.

6. El descenso

Ya hemos colocado la barra en nuestra espalda, las manos en la barra, pulgares por encima. Hemos levantado la barra del rack y dado unos pasos hacia atrás. Hemos colocado los pies un poco más anchos que nuestros hombros, ligeramente rotados hacia afuera. Mirando nuestro punto favorito en el suelo, tomamos aire y nos disponemos a descender. Durante el descenso hemos de concentrarnos en tres puntos clave que hemos de conseguir.

Primero, hemos de mantener las rodillas alineadas con los pies. Recordad que los pies los hemos colocado rotados aproximadamente 30 grado hacia afuera. De la misma manera, al descender, nuestras rodillas han de estar rotadas hacia afuera exactamente al mismo ángulo que los pies. Si viéramos la sentadilla directamente desde arriba, veríamos como nuestras rodillas apuntan exactamente en la misma dirección que nuestros pies.

Las rodillas han de mantenerse perfectamente alineadas con los pies durante la sentadilla. Si viéramos el ejercicio directamente desde arriba, veríamos cómo los pies y los muslos apuntan en la misma dirección.

Segundo, debemos, durante todo el trayecto, mantener nuestro centro de masa directamente encima del centro del pie. Para conseguir esto, la barra, vista desde el costado, ha de mantenerse directamente encima del centro del pie. Si la barra se mueve hacia al frente, sentiremos como el peso se desplaza hacia los dedos de los pies. Contrariamente, si la barra se mueve hacia atrás, sentiremos como el peso se desplaza hacia los talones. Ambas cosas están mal y hemos tratar de evitarlas. Con práctica y concentración conseguiremos que el peso este siempre centrado a la mitad de los pies.


Durante la sentadilla es necesario mantener la barra directamente alineada con el centro de nuestros pies (como en el diagrama de la izquierda). Cualquier desviación hacia al frente o hacia atrás puede generar la pérdida del equilibrio, haciendo que el ejercicio se vuelva más difícil.


Tercero, hemos de bajar lo suficiente como para que el pliegue de nuestras caderas este unos cuantos centímetros por debajo del tope de nuestras rodillas. Esto es comúnmente conocido como romper el paralelo. Recordemos que la sentadilla sólo es útil cuando es “realizada con su rango de movimiento completo.” El rango de movimiento completo es alcanzado en este punto. No es necesario, ni conveniente, descender muy por debajo de paralelo, dado que corremos el riesgo de relajarnos en el fondo de la sentadilla. Por el contrario, queremos intentar mantener la tensión en los músculos isquiotibiales. Para conseguirlo, hemos de frenar la bajada un poco más debajo de paralelo, aprovechando el rebote natural que se da en esta posición para volver a subir.

Para que la sentadilla se considere completa, es necesario "romper el paralelo." Esto ocurre cuando el pliegue de nuestras caderas llega a estar debajo de el tope de nuestras rodillas. Puede que cueste, en un principio, alcanzar esta posición, pero con un poco de práctica cualquier persona puede conseguirlo.

Ahora toca ponerse a hacer sentadillas

La sentadilla es un ejercicio que, al principio, puede parecer muy técnico, difícil de aprender y con un factor de miedo que puede que nos haga pensárnoslo dos veces. ¡No os sentáis intimidados! Con una o dos sesiones de práctica, el patrón de movimiento se vuelve mucho más natural y prontamente estaréis haciendo sentadillas sin pensarlo. Buscaros un buen rack con seguridades de acero y no tendréis nada que temer.

Recordad, la sentadilla es el ejercicio más importante en nuestro arsenal. Por sí solo, puede potenciar grandes cambios beneficiosos en nuestro nivel de salud, como el aumento de nuestra fuerza, nuestro nivel de atletismo y nuestra densidad ósea. Si, para mantenernos en forma, tuviésemos que elegir una sola actividad física, ¡esta debería ser hacer sentadillas! Y por hacer sentadillas nos referimos a aumentar nuestra fuerza en sentadillas.

Mucho mejor que aumentar nuestra fuerza sólo en las sentadillas es aumentar nuestra fuerza en general. El programa Starting Strength es una buena manera de comenzar a hacer justo eso. ¡Así que muchos ánimos y nos vemos en el squat-rack!

miércoles, 24 de enero de 2018

Iniciándose en la Fuerza



“La fuerza física es lo más importante en la vida, querámoslo o no. A medida que la humanidad se ha desarrollado a lo largo de la historia, la fuerza física se ha vuelto menos crítica para nuestra existencia, pero no menos importante para nuestras vidas. Nuestra fuerza, mas que ninguna otra cosa, determina la calidad y la cantidad de tiempo que pasamos en estos cuerpos. En el pasado nuestra fuerza determinaba cuánta comida comíamos y qué tan calientes nos manteníamos. Ahora meramente dicta qué tan bien funcionamos en este entorno que hemos generado a nuestro alrededor a medida que se ha acumulado nuestra cultura. Pero seguimos siendo animales – nuestra existencia física es, en un último análisis, la única que verdaderamente importa. Una persona débil no es tan feliz como sería siendo fuerte. Esta realidad puede ser incluso ofensiva para aquellos quienes preferirían que lo intelectual o lo espiritual tuvieran una mayor relevancia. Se aprende mucho al ver lo que les ocurre a estas mismas personas cuando su fuerza en las sentadillas comienza a aumentar.”


Con estas palabras comienza el legendario libro Starting Strength (Iniciándose en la fuerza). “Legendario” únicamente en los países de habla inglesa dado que, por algún motivo que no llego a entender, no ha sido traducido al castellano. Ante esta injusta realidad nace este blog, donde intentaré resumir poco a poco sus conceptos clave, haciéndolos accesibles a todos los amigos de habla hispana. Eso sí, este blog no será (ni podrá ser jamás) un sustituto al libro. Por ende, mi mayor recomendación es que, si sabéis leer en inglés, ¡os agarréis una copia lo antes posible! Puede que os cambie la vida. 😉




Mark Rippetoe
Mark Rippetoe, autor de Starting Strength, es un respetado entrenador y ex-powerlifter estadounidense. Ha escrito numerosos libros y artículos tratando temas como el entrenamiento de fuerza para atletas y la ciencia del entrenamiento. Estuvo afiliado con Crossfit como experto en la materia hasta el 2009.

¿Qué es Starting Strength?


Starting Strength es un programa de entrenamiento diseñado para principiantes que vayan al gimnasio y que deseen aumentar su nivel de fuerza de manera rápida, segura y eficiente (¡y sin uso de anabólicos, claro está!). Por principiantes me refiero a cualquier persona (adolescente, mujer, hombre, señor o señora) que no haya entrenado de esta manera por un periodo de tiempo prolongado. Aumentar la fuerza es algo que todo ser humano está capacitado para hacer, independientemente de su edad o género. Starting Strength plantea una manera sencilla y eficaz de realizar dicho cometido.

En su primera fase son utilizados únicamente cuatro ejercicios: la sentadilla, el peso muerto, el press militar y el press de banca. Posteriormente se incorporan dos ejercicios más: las dominadas y la cargada olímpica (power clean). Nótese que todos los ejercicios mencionados son considerados ejercicios compuestos en la medida que trabajan múltiples grupos musculares de manera simultánea (a diferencia de, por ejemplo, un curl de bíceps). Adicionalmente, los patrones de movimiento utilizados imitan, de manera fiel, los movimientos naturales para los cuales nuestros cuerpos han evolucionado durante millones de años (agacharse, levantar algo del suelo, empujar, tirar, etc.). Todos han de ser realizados de manera libre (con una barra y discos) para potenciar así el equilibrio y la coordinación (cosa que las máquinas de gimnasio no permiten).

Es la simplicidad de este programa lo que garantiza su eficacia. Al tratarse de pocos ejercicios, un principiante puede enfocar toda su energía en aprender la técnica correcta para cada uno. En este caso, ¡menos es más! Repetir los patrones de movimiento de manera constante, día tras día y semana tras semana, engrana rápidamente la técnica en el novato. Una vez la técnica es aprendida, la carga (el peso) puede ser aumentada progresivamente, con seguridad, cada sesión de entrenamiento. Si asumimos que el novato cumple con su parte (comer suficiente y dormir adecuadamente), su fuerza aumentará de maneras que parecerán increíbles.

La sentadilla (squat), el ejercicio imprescindible de esta rutina. Se utiliza la variante con la barra baja en la espalda (low-bar squat) dado que centra la carga en la musculatura de la cadera y espalda baja.
El press militar (overhead press), quizás el mejor ejercicio de hombros en existencia. Fortalece no solo los deltoides, sino también los músculos estabilizadores del hombro.
El press de banca (bench press). Aquí, la campeona Jennifer Thompson levantando 142kg. Ninguna mujer ha de verse intimidada por este ejercicio, tan asociado a la "masculinidad."
El peso muerto (deadlift). ¡El "rey" de todos los ejercicios! Con él trabajaréis toda la cadena posterior (glúteos, caderas, espalda baja, isquiotibiales, erectores de la espina dorsal, trapecios, antebrazos...).


¿Por qué querrías aumentar tu fuerza?


Ser fuerte conlleva amplios beneficios, ya seas un deportista que desea mejorar su performance y prevenir lesiones, una persona mayor que quiera mantener su independencia, un crossfitter que quiera mejorar sus tiempo en un WOD, un chico que quiera ponerse cachas o una chica que no le tema a su capacidad innata de levantar más peso de lo que se cree capaz. La fuerza es simple y llanamente útil y, como dice la cita anterior, “lo más importante en la vida.” Si nos detenemos a meditar un poco, este hecho se vuelve aún más evidente. Todas las actividades de nuestro día a día dependen de nuestra capacidad de generar fuerza. Mover los muebles de casa, cargar a los hijos, subir las escaleras, hacer la compra…

Lamentablemente la fuerza es una cualidad que se pierde si no es constantemente puesta a prueba. ¡Tu cuerpo no quiere mantener músculos que no utiliza! De hecho, lo que la mayoría de nosotros percibimos como “envejecimiento” es, en realidad, la pérdida progresiva de nuestra fuerza a medida que pasan los años. Éste es un hecho que la mayoría de las personas desconoce, y conocerlo puede ser vital. No es una exageración decir que el entrenamiento de fuerza puede prevenir e incluso revertir muchos de los efectos del envejecimiento.


Al grano... ¿En qué consiste el programa?


La rutina consiste en tres entrenos semanales, con al menos un día de descanso de por medio. Se puede entrenar, por ejemplo, lunes, miércoles y viernes. En un principio, la sentadilla y el peso muerto son realizados cada sesión, mientras que el press militar y el press de banca se van alternando de la siguiente manera:

Semana A:


Lunes

Miércoles

Viernes
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press militar – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press de banca – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press militar – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.


Semana B:



Lunes

Miércoles

Viernes
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press de banca – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press militar – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press de banca – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.



Al comenzar a hacer esta rutina por primera vez, se ha de elegir, para cada ejercicio, un peso que resulte un reto, pero que nos permita mantener siempre una técnica y ejecución correctas. Entre cada sesión, se ha de aumentar el peso de cada ejercicio ligeramente (por ejemplo, de 2kg a 4kg en las sentadillas y el peso muerto y de 1kg a 2kg en el press militar y el press de banca serían incrementos razonables al comienzo). Este concepto se llama sobrecarga progresiva. Se ha de calentar para cada ejercicio, practicándolo primero con menos peso, y aumentando progresivamente el peso en la barra hasta alcanzar el peso de trabajo, con el que realizaremos nuestras 3 series. El calentamiento es importante y no debe dejarse de lado, dado que prepara a nuestro sistema nervioso central (SNC) para la tarea que se va a realizar. Al mismo tiempo, el calentamiento no debe cansarnos, dado que nuestra energía debe ser reservada para nuestras series de trabajo. Así, por ejemplo, si un día tocara hacer nuestras sentadillas con 60kg, una preparación correcta sería:

  • 8 reps. con sólo la barra (20kg)
  • 3 reps. con 30kg
  • 2 reps. con 40kg
  • 1 rep. con 50kg
  • 3 series de 5 reps. con 60kg (series de trabajo)

Para la siguiente sesión haríamos (luego de calentar) nuestras tres series de sentadillas con 62kg, después 64kg, 66kg, 68kg, etc. Sencillo, ¿no? 😁

Si nos ceñimos a esta rutina durante un tiempo, aumentando un poco el peso de los ejercicios en cada sesión (siguiendo el principio de sobrecarga progresiva) y manteniendo la mejor técnica posible, ganaremos fuerza rápidamente. Lo más común es que el peso muerto se convierta en el ejercicio con el que podremos mover mayor peso, la sentadilla en segundo lugar, luego el press de banca y por último el press militar. Llegará un momento en el que el peso muerto nos dejará tan desgastados que su carga no podrá ser incrementada entre cada sesión. En ese momento será adecuado alterar la rutina de la siguiente manera:

Semana A:



Lunes

Miércoles

Viernes
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press militar – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press de banca – 3 series de 5 reps.
Power clean – 5 series de 3 reps.
Dominadas – 3 series hasta el fallo
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press militar – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.


Semana B:



Lunes

Miércoles

Viernes
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press de banca – 3 series de 5 reps.
Power clean – 5 series de 3 reps.
Dominadas – 3 series hasta el fallo
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press militar – 3 series de 5 reps.
Peso muerto – 1 serie de 5 reps.
Sentadillas – 3 series de 5 reps.
Press de banca – 3 series de 5 reps.
Power clean – 5 series de 3 reps.
Dominadas – 3 series hasta el fallo



Sustituir el peso muerto por la cargada olímpica (power clean) cada día de por medio nos permite practicar un patrón movimiento similar, pero con una carga de peso mucho menor, permitiendo así la recuperación adecuada de los grupos musculares involucrados. Este ejercicio (propio de la halterofilia) añade además un elemento de coordinación y explosividad (power) a nuestra rutina no presente en el resto de ejercicios. Es una excelente manera de potenciar nuestra agilidad y velocidad bajo la barra. Por otra parte, las dominadas (que han de realizarse con agarre supino – tipo chin-ups) son un excelente ejercicio auxiliar, que nos permite trabajar la espalda y los bíceps de una manera distinta al peso muerto y el power clean. Se realizan 3 series hasta el fallo después de los power cleans.


La cargada olímpica (power clean) consiste en agarrar la barra desde el suelo (desde la misma posición inicial del peso muerto) y tirarla con suficiente potencia para que ésta aterrice en nuestros hombros.
La dominada con agarre supino (chinup) es un excelente ejercicio de asistencia que nos permite trabajar la espalda y los bíceps de manera simultánea. ¡Dile adiós a los curls de bíceps (al menos por ahora)!


En resumen...


No permitas que su simplicidad te engañe, esta rutina es tal vez una de las herramientas más efectivas a nuestra disposición para dejar de estar fuera de forma, comenzar a entrenar de verdad en el gimnasio y alcanzar así un estado óptimo de salud, fortaleza y bienestar. Recordad, “una persona débil no es tan feliz como sería siendo fuerte.” ¡Te sorprenderás al ver lo fuerte que puedes llegar a ser!

Espero que os haya gustado este post. De ser así, compartirlo y sentiros libres de ponerse en contacto conmigo para cualquier pregunta o consulta. En el próximo post hablaremos sobre el ejercicio más importante en esta rutina, nada más y nada menos que la sentadilla... ¡Saludos!